
"Mi vida está acabada. Viví el infierno y mi alma está destrozada completamente. Sólo soy Somaly de cara. Mi cuerpo no tiene nada, nada de nada. Mi vida está acabada. Ahora sólo me mueve un objetivo: luchar contra el tráfico de mujeres y todas las formas de esclavitud. Se trata de dar la paz a las demás mujeres, a las niñas. Por eso no temo la muerte. ¿Qué es la muerte? nada, yo ya estoy muerta. "
“La única solución para poner fin al tráfico de mujeres es la abolición de la prostitución… sólo los gobiernos pueden acabar con el crimen organizado. Yo puedo sacar a diez niñas de la prostitución, pero mañana son sustituidas por otras diez. Los gobernantes deben hacer algo más que leer informes sobre explotación sexual. No la legalicen. Todas las víctimas sentimos lo mismo cuando sufrimos 15 o 20 violaciones al día. Solo hay una solución: abolir la prostitución y castigar el proxenetismo”
Somaly Mam, Premio Príncipe de Asturias de Cooperación en el 2006 y presidenta de Acción por las Mujeres en Situación Precaria, fue vendida a los 13 años por la familia que la acogía y obligada a prostituirse.
“La única solución para poner fin al tráfico de mujeres es la abolición de la prostitución… sólo los gobiernos pueden acabar con el crimen organizado. Yo puedo sacar a diez niñas de la prostitución, pero mañana son sustituidas por otras diez. Los gobernantes deben hacer algo más que leer informes sobre explotación sexual. No la legalicen. Todas las víctimas sentimos lo mismo cuando sufrimos 15 o 20 violaciones al día. Solo hay una solución: abolir la prostitución y castigar el proxenetismo”
Somaly Mam, Premio Príncipe de Asturias de Cooperación en el 2006 y presidenta de Acción por las Mujeres en Situación Precaria, fue vendida a los 13 años por la familia que la acogía y obligada a prostituirse.
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